Alberto lo hizo casi sin querer

El presidente saliente protagonizó uno de los peores gobiernos de la democracia restablecida en 1983. En sus memorias se jactará de haber terminado con Cristina. Un rebotero de la política.

Casi sin querer, Alberto lo hizo. Cuando Menem lo hizo fue a conciencia y voluntad. Este presidente saliente gobernó cuatro meses, en plena pandemia y luego cedió sus potestades ante una frecuente ineptitud y carencia de ideas. A punto de terminar un ciclo para el olvido, su figura arrastra a otras del peronismo como la omnipresencia que supo tener por dos décadas Cristina.

En sus memorias por escribirse se podría caer en el titulo tentador como “El Presidente que no fue”. Ah, en verdad ese libro ya lo hizo el periodista Miguel  Bonasso por la figura de alguien que fue un delegado político algo más trascendente. Igual ya encontrará el amigo del intérprete de La Balsa un  encabezado digno de su evaporada figura.

Fue ungido por Cristina que al igual que Perón, pero esta viviendo en Argentina, se percibió una “exiliada” política. Alberto podrá decir que sin su pata híbrida, Ella nunca podría haber sobrevivido un tiempo más en la centralidad política, tras acumular una monumental imagen negativa.

Al revés, la actual vice ve su estrategia de manotazo, a aquel ex jefe de Gabinete que llegó a aborrecer, como una jugada magistral para impedir la reelección de la derecha Macrista. Tema de historiadores. El presente indiscutido es el de una de las peores crisis junto con la hiper de Alfonsín o el estallido de 2001, que tiene como consecuencia el tener a un disruptivo enloquecido a las puertas de la Rosada.

Su gobierno comenzó la caída con la intención de estatizar la cerealera y finiquitó con la fiesta de Olivos.

 

Alberto siempre se jactó de ser un presta oreja del círculo rojo, un perfil parecido al que quiere hacer valer el candidato y ministro de economía, Sergio Massa. A ellos le prometió terminar con Cristina. La famosa lapicera tuvo poca inyección de tinta. Cuando la usó lo hizo metiendo la pata (Caso Vicentín) y la mayoría de las veces le bloquearon otras intenciones desde el kirchnerismo. Su gobierno comenzó la caída con la intención de estatizar la cerealera y finiquitó con la fiesta de Olivos.

Hoy es el innombrable para la campaña peronista. Un pianta votos hecho y derecho. El peronismo acumula la historia del siglo pasado de proscripciones . Nunca uno de sus representantes había llegado a auto infligirse esa invisibilidad sin el esfuerzo de terceros.  A la vez , es el mismo peronismo que también suma sospechas de pactos oscuros y contubernios. El presidente saliente pasó de ser un considerado “operador ” de las sombras a quedar desnudo ante un inevitable cambio de época.

Quiso ser el presidente de todos, el social demócrata al estilo Don Raúl, o un caudillo  de la reivindicación de un país federal. Todo lo hizo a medias que es la pero de las definiciones de un ´político estando en el poder. Un pandemia mundial y la peor sequía de los últimos tiempos  serán siempre su coartada para tratar de instalar que otros lo hubiera hecho peor. Contra fáctico. Más respeto para el rebotero de la historia. Al menos hubiera respetado su pasión por Argentinos Junior. El bicho siempre quiere jugar lindo.

Horacio Caride