
Mauricio Macri festejó el día del amigo en Cardon, un conocido restaurante de San Isidro, donde viven muchos de sus allegados. Tomó agua mineral y no se levantó de la mesa para los platos fríos. Aunque a la hora del brindis, cerca de la medianoche, se dio un gusto y levantó una copa de champagne. No más. Afuera, lo esperaban los controles de alcoholemia, reforzados en Provincia y Capital especialmente para esa fecha. Según contó un testigo, la cena duró apenas dos horas y lo acompañaron unos veinte amigos. No hay datos de cuánto gastaron ni quién pago. Eso sí, no se vieron caras conocidas de la política. Tampoco ningún integrante de su gabinete.




