Djalminha fue un crack dentro de la cancha con otra cara, un jugador rebelde e indisciplinado. Inició su carrera en el Flamengo. Luego, con ofertas de Real Madrid y Barcelona, eligió unirse al Deportivo de La Coruña en 1997, en el que logró una de las mayores gestas del fútbol español.
Tuvo muchas polémicas a cuestas. La peor es cuando le pegó un cabezazo a su entrenador: Irureta. Resulta que el DT lo había mandado a la ducha por no hacerle caso. Milagrosamente no lo echaron.
En el Mundial de clubes se dio el gusto que Messi le regalara su remera.
Un aspecto hermoso de Messi es cómo reconoce y distingue a los cracks de antes: Zidane, Ronaldo, Baggio y hoy Djalminha ❤️. También expresa su amor por el futbol en el respeto por la historia del juego. Maradona era igual. Siempre se puede ser más grande. pic.twitter.com/Kpz9MXaPIb
— JPV (@JPVarsky) June 24, 2025




