Siempre que hay hechos disruptivos, en la campaña de políticos que se hablan y fustigan dentro de su propio juego de competencias, hay efectos en las urnas. Cuando Herminio Iglesias quemó un cajón con la bandera de la UCR, en el cierre de campaña del 83, quedó para siempre como un símbolo de intolerancia política, pero sobre todo como una brutal analogía sobre donde aparecía nuevamente "el cajón de Herminio".
Fue algo conscientemente provocado por el dirigente de las eses atragantadas y del "conmigo sin migo". ¿Qué otros fenómenos de cisnes negros tuvieron los climas preelectorales?
Estuvo el crimen del fotógrafo de Noticias, José Luis Cabezas. Se dijo, en esa instancia electoral, que a Duhalde, quien en representación del Partido Justicialista buscaba suceder a Menem, le habían "arrojado un cadáver".
Hubo también "operaciones sucias" para manchar la honra de candidatos como en 2005, con la denuncia contra el radical Enrique Olivera, al que acusaron de tener una cuentan millonaria en Suiza. Lilita Carrió llevó el tema a la justicia apuntando como responsables del carpetazo a Néstor Kirchner (presidente) y Alberto Fernández (Jefe de gabinete). El tema quedó aclarado cuatro días después del domingo de las elecciones. El banco HSBC de Nueva York certificó que Olivera no tenía cuentas en ninguna sucursal de la entidad.
Cuando se notificaron los políticos del brutal asesinato a una niña que iba al colegio con su mochila, en el partido de Lanús, se habrán colmado de preguntas e hipótesis conspirativas.
¿Justo en el territorio que gobierna el candidato a gobernador de la oposición? Para ese libreto de "victimización" no hubo mayores posibilidades, ya que los propios responsables del municipio reconocieron que los robos de motochorros tienen a maltraer a los vecinos en el área de Villa Diamante. "Son los 15 mocosos de siempre, que entran y salen de la comisaria", se sinceró el Secretario de Seguridad, Diego Kravetz. Mientras, el Ministro de Seguridad Sergio Berni daba por resuelto el crimen de Morena con un par de detenidos que primero se dijo que eran menores.
Difícil saber si este crimen tendrá algún creciente contagio de bronca en las urnas y para dónde irán los dardos envenenados de los indignados. Por cierto, el doloroso episodio enmudeció a la campaña que se quedó con los TikToks embargados de vergüenza.
Horacio Caride




