El sidicalista Rodolfo Aguiar (ATE) contó que existe un estudio que estableció que un 48% de empleados del Estado votó a Javier Milier, pese a que todo el tiempo les avisó que se venía una ola de despidos. El topo del Estado viene pasando la motosierra sin contemplaciones, al punto de despedir a una bióloga prestigiosa del hospital Posadas, quien venía desarrollando una investigación de pacientes de leucemia y linfoma.
Debe ser una de las pocas cosas que en los primeros seis meses de gobierno dijo que iba a hacer y ejecutó. Hubo más de 17 mil despidos en el Estado desde que asumió Milei. Cerró TELAM como un símbolo, aunque la terminó reconvirtiendo en una agencia de publicidad de propaganda del Estado.
Milel categorizó al Estado como una "organización criminal", y fiel a ese slogan impuso una mano dura, sin contemplación. El plan original de la Ley Bases implicaba la privatización de varias empresas públicas estratégicas, como Aerolíneas Argentinas, lo que a la vez iba a producir otra capa importante de despidos. El plan solo se demoró aguardando mejor momento político.
Los despidos en la esfera pública van habilitando acciones similares en intensidad en el ámbito privado. Parates en plantas, retiros voluntarios en sectores como las automotrices o la construcción, son variables preocupantes.
La victoria de Milei en la segunda vuelta frente a Massa tuvo sustento desde el masivo apoyo de sectores bajos de la economía informal o jovenes desencantados. En todo caso, un 2 de julio que se conmemora el Día Mundial de Ovni, lo peor que se puede hacer desde el pensamiento crítico es pensar que aquel 19 de noviembre del 2023 no aterrizó un marciano al sistema político sino un emergente de mucha bronca, confusión y expectativas.




