Se quieren cubrir por temor a que la marcha quede chica. Ante la falta de manejo de la calle, la convocatoria lanzada por las redes no tiene dueño.
El jefe de Gabinete Marcos Peña explicó en sus cuentas de Facebook y Twitter que "la convocatoria a manifestarse el 1 de abril en apoyo al presidente (Mauricio) Macri y/o en apoyo a la democracia no es promovida ni organizada por Cambiemos o el Gobierno".
https://twitter.com/marquitospena/status/846016426653704193
En Cambiemos, algunos dirigentes y diputados adhieren. Pero la Rosada dio libertad de acción. Por su parte, el subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, negó ser el autor de mensajes por Whatsapp a favor de la marcha del 1.
"En defensa de la Democracia y de Macri" parece una bandera dramática que agregaría mas leña al fuego en una calle plagada de protestas sociales. Hace un mes, comenzó a gestarse por las redes sociales una convocatoria para el sábado 1 de abril, que no tiene dueños sino la autopista amplia de una clase media crispada.
LA MARCHA POR LA DEMOCRACIA Y LA REPÚBLICA SE HACE EL SÁBADO 1 DE ABRIL A LAS 18 HS. EN TODAS LAS PLAZAS DEL PAÍS! RT!!! pic.twitter.com/aDoi4KpkxO
— ElQastor (@ElQastor) March 25, 2017
En la Rosada, donde hay enamorados de la redes, consideran -sin embargo- muy arriesgado adherir a una movida incierta en cuanto a sus resultados. Se sabe que esa misma clase media, que dice querer defender al gobierno ante los ataques peronistas, es la misma que está angustiada por el alza de las tarifas y la incesable presión tributaria.
#ENCUESTA ¿Le parece apropiada la marcha del #1A en defensa de @mauriciomacri? Opiná acá https://t.co/sMXmKleaGP vía @ExpedientePol pic.twitter.com/SHPfcbnZpi
— Expediente Politico (@ExpedientePol) 27 de marzo de 2017
Es también aquella que la última vez que salió masivamente a la calle fue con la crisis del campo, generada por el kirchnerismo. Siempre es más fácil indignarse frente a un gobierno y sus políticas que juntar voluntades para apoyar un rumbo, que por cierto todavía no es nada claro.
Quizás un antecedente insoslayable de una sociedad movilizada en defensa de una idea o de un gobierno fue la Semana Santa de Alfonsín, que tras el "Felices Pascuas", rompió en desilusión.
En síntesis, el gobierno no quiere sorpresas ni agitar le grieta en fechas previas al primer paro general de la CGT y al 2 de abril, día de la recuperación de las Malvinas, en el que no se prevé ningún acto oficial importante.
El contraste de los números y la intensidad puede jugar en contra de un gobierno que sabe que no tiene el control de la calle.
En una paradoja interesante, el hecho de que el gobierno no apoye la marcha del 1 de abril la hace más atractiva.
— Gustavo Noriega (@Gus_Noriega) March 26, 2017




