Tiene 70 años. Es de la Congregación de la Misión, de San Vicente de Paúl, y de joven se marchó como misionero a Madagascar. Allí aprendió la lengua malgache y trabajó en los arrozales. Pero se enfermó y se trasladó a la capital, Antananarivo, donde cambió su vida. Es que Pedro Opeka, conocido como el "Albañil de Dios" ha reconstruido redes sociales en uno de los países más pobres del Mundo, ubicado en el continente Africano.
Francisco lo conoce bien a su viejo alumno de teología, quien fue nominado en varias oportunidades como Premio Nóbel de la Paz.
Opeka le brindó un escenario como los que le gusta al Papa, rodeado de niños y mostrando la cara social de la Iglesia.
El secreto de #Akamasoa está al alcance de todos: han erradicado la extrema pobreza por la fe, el trabajo, la escolarización, el respeto mutuo y la disciplina. Aquí todo el mundo trabaja.
Palabras del padre Opeka durante un encuentro inolvidable.#ElPapaenMadagascar @COPE pic.twitter.com/1RZNQfNbhk— Eva Fernández (@evaenlaradio) September 8, 2019
Las ideas de Opeka se podrían sintetizar en el sacrificio misionero con el norte de inculcar en los pobres una salida de superación. "El asistencialismo debe existir siempre con trabajo. El que no trabaja que no coma”, llegó a decir tajante.
A las familias pobres de Madagascar les enseña un oficio y a construir sus propias casas. El año 2017, TN realizó un informe muy logrado sobre el perfil de este religioso.
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