"Esta terrible tragedia debe considerarse como el tercer atentado a la nación argentina, según han demostrado las pericias realizadas por la Gendarmería Nacional, de cuyos trabajos, por su seriedad y capacitación, no pueden tenerse dudas…. Muchos han sido y siguen siendo los que callan, sea por temor, interés o cobardía, privando a la familia y al pueblo de la realidad de lo ocurrido con el hijo del presidente. A la fecha guardo la esperanza de ver el reconocimiento definitivo de la verdad". Así describe Carlos Menem, lo que fue sin duda el momento más difícil de su vida.
Menem le encargo su autobiografía a un estrecho colaborador, profesor de Derecho y quien firmó un secreto de confidencialidad. Desde el primer momento se estipularon los límites del libro. Solo se hablaría de su gestión de gobierno en los 90. El "accidente" de avión que le constó la vida a su hijo fue insoslayable.
Quienes lo frecuentan en el Senado lo ven con su cuerpo vencido y cansado. Sin embargo, se sorprenden en cuanto a la lucidez de su alocución. Va solo a las sesiones, levanta la mano y vuelve a su casa.
En el libro , Menem justifica los indultos a los militares que dictó y recuerda con respeto al "demócrata" Raúl Ricardo Alfonsín. Zulemita lo acompaña en cada uno de sus movimientos y supervisó página por página.




