Los Dos Papas finalmente se estreno en Netflix tras una envolvente campaña publicitaria. Como siempre ocurre cuando se hace alharaca, el resultado fue cierta decepción.
Indiscutibles y sublimes las actuaciones de Anthony Hopkins (Ratzinger) y Jonathan Pryce (Bergoglio). Le peli cuenta la transición de los dos Papados pero se recuesta mucho más en la mirada de la historia socio política de Francisco.
Termina siendo un mensaje de unión de dos visiones muy diferentes del rol de la Iglesia, que se comprende en base a arrepentimientos mutuos sobre lo que pudieron haber hecho y no hicieron como líderes eclesiásticos.
Juan Minujín hace del Bergoglio joven que, tras enamorarse de una chica, descubre que Dios es su verdadera vocación.
El asunto se comienza a politizar cuando se refleja la época de la dictadura y la supuesta complicidad, a través del silencio, que tuvo el actual Papa, dialogando con dictadores como Massera.
El arrepentimiento de Ratzinger pasa por los acusados en la Iglesia de pedofilia y los silencios entorno a este flagelo que lo tuvieron en el centro de las miradas.
El film tiene toques humorísticos como cuando los Dos Papas están mirando la final del Mundial de Brasil, entre Argentina y Alemania. Para los hinchas en una espina volver a ver el gol frustrado de Pipita Higuaín.
Pese a algunos momentos simpáticos y dos buenas actuaciones, LOS DOS PAPAS es una película cinematográficamente pobre y políticamente banal. Acá 👇 escribí algo sobre el film de Fernando Meirelles que, desde hoy, se puede ver en Netflix.https://t.co/nAUy4mSXdf pic.twitter.com/VrJUTcGal2
— Diego Lerer (@dlerer) December 20, 2019
Acabo de ver Los Dos Papas. Salvo las excelentes actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, la película es muy pobre y demasiado politizada.
Para el descarte— Roberto Cachanosky (@RCachanosky) December 21, 2019
Estoy enamoradísimo de lo hermosamente mala que es Los Dos Papas. Dejo aquí sus cuatro mejores fotogramas: pic.twitter.com/4kmPaucZq8
— Crítico Cítrico (@criticoycitrico) December 20, 2019




