De repente salieron todos juntos a hablar. Los dirigentes de la AFA que estaban callados desde el comienzo del escándalo, hace más de dos meses, se pusieron de acuerdo para ir a bancar el paro del fútbol en los medios, especialmente en los más críticos. Fueron todos a hablar menos Tapia y Toviggino, que siguen refugiados. Nicolás Russo, Cristian Malaspina (uno de los citados a indagatoria por el juez Amarante) y hasta el ex vicepresidente de Nueva Chicago, Daniel Ferreiro, pusieron la cara por la medida de fuerza y se animaron a hablar de un complot entre el Gobierno y la Justicia.
Malaspina es un hábil declarante. Fue a TN y apuntó directo contra el Grupo Clarín. Dijo que todo lo que pasa obedece a una movida por los derechos de televisación. Falso: la investigación comenzó a comienzos de noviembre en el diario La Nación y apuntaba a Sur Finanzas. Luego vino el campeonato a Rosario Central, la mansión y las cuentas en Miami.
El presidente de Argentinos Juniors no contestó las preguntas sobre los desvíos millonarios de la cuentas de Javier Faroni. En cambio, habló de complot y de una indagatoria injustificada.
Nicolás Russo fue otro de los voceros elegidos para defender el paro y la extorsión. Repitió que la AFA pagó la deuda con ARCA, aunque fuera de término. ¿Pagó lo que quería o lo que correspondía?




