Graciela Ocaña se parece bastante a Patricia Bullrich. Acumula varios pases en espacios políticos. Siempre con una agenda piramidal : el combate a la corrupción. Sin embargo, lo menos conocido de esta dirigente es su destreza para oficiar de tapón y facilitar la tarea de los oficialismos de turno de la ciudad.
Su plasticidad le hizo jugar , no hace tanto junto a Alberto Fernández o el sindicalista del juego Daniel Amoroso. Estuvo de Ministra de salud del kirchnerismo y ahora reposa en las huestes macristas. Está muy ligada a Vidal sin descuidar su pertenencia porteña.
Su bloque, Confianza Pública, recibió con las manos abiertas a Natalia Fidel, una ex ECO, que pateo la puerta disconforme por la afilicación al radicalismo de Martín Lousteau.
Con @nataliafidel recorrimos las obras del Polo Educativo de Villa Lugano, un gran beneficio para el sur de la ciudad. pic.twitter.com/GWO5CaPLQl
— Graciela Ocaña (@gracielaocana) February 26, 2018
A el economista lo critican por blando , por duro pero fundamentalmente se le factura la ausencia de los debates nacionales importantes , descuidando su frente electoral.
El río suena en la ancha avenida del oficialismo de la ciudad. Larreta ya sabe que le tiene que dar la oportunidad de competir, por adentro, a Lousteau, cuestión que le negó en las últimas elecciones legislativas.
El Jefe de Gobierno Porteño estudia una picardía: ¿ Y si la interna es de tres en vez de a dos?. Ocaña podría capitalizar esta cuña para posicionarse otra vez como una dirigente de aspiraciones fuertes.
Dividir el voto " progresista-anti corrupción" tiene sus ventajas esenciales para el Larretismo que solo tiene un gran pequeño problema en el medio. Macri se cansó de Larreta.




