Se sienta al lado. La tensión se hace irrespirable y genera balconeo en los otros bloques políticos de la Legislatura porteña, que también tienen sus quebraduras internas. Lo que pasa es que los libertarios se exponen con sostenida franqueza al show permanente.
En el corto período legislativo de la nueva composición porteña, los integrantes de LLA fueron cambiando de conductores. Marra creía que tenía un puesto asegurado como estrella del gabinete. Eso nunca terminó de ocurrir, ya que está bloqueado por Karina Milei.
De esa forma trató de empoderase Pilar Ramirez, apoyada por la Secretaria General de la Presidencia. Sin embargo, hace unas semanas, luego del escándalo en la Cámara de Diputados con la diputada Marcela y la renuncia del jefe del bloque de LLA, Marra se jacta de haber mejorado la relación con la Rosada, hizo encendidas defensas mediáticas de la gestión y pudo recuperar en las formas la conducción del bloque.
En la última sesión, donde se aprobó un fuerte ajuste de impuestos para los porteños, ambos protagonizaron un sainete que quedó abierto. Pilar presentó una cuestión de privilegio para que se revise la forma en que se volvió a erigir como conductor del bloque Marra. Se votó y quedó en minoría, lo que no significa que su queja siga otras vías administrativas.
Marra, senado al lado, tuvo una sonrisa maquiavélica mientras su compañera de banco daba sus impresiones en el recinto. Los entuertos entre ambos no impidieron que los legisladores de LLA apoyaran las iniciativas de reajuste de ABL que envió el gobierno porteño de Jorge Macri.
El problema de fondo que tiene Karina con Marra se retrotrae a la etapa de campaña. Se especula que el legislador libertario junto con su socio, Eugenio Casielles, habían preparado para quedar como líderes del espacio por si Milei perdía ante Massa.




