El instructivo consiste en indicaciones sobre lo que debían hacer al llegar y al retirarse del edificio AMIA, ubicado frente a Plaza de Mayo.
Al ingreso, las secretarias tenían la orden de prender las luces, prender la zapatilla del escritorio que conectaba todos los equipos eléctricos, entre ellos las computadoras, “tener en claro la guardia de choferes de ese día”, “buscar notas de todos los diarios”, “sacar Boletín oficial concursos y avisos oficiales”, y revisar la página del Senado y del Ministerio de Justicia. Si bien algunas son cosas básicas, todo estaba asentado por escrito.
También había un instructivo para cuando se iban de la Unidad: debían a diario cerrar el despacho de Nisman, apagar la computadora y los parlantes, y lo mismo con la laptop. Además, pedía que apaguen las luces y cierren los cajones. Hay un dato que demuestra la obsesión y el cuidado que guardaba Nisman: sus secretarias debían cerrar las ventanas, persianas y todas las puertas.




