Justicia

Fatala y su acercamiento a las Madres

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En su libro, Sergio Schoklender cuenta por qué la Fundación Madres de Plaza de Mayo decidía dar apoyo a políticos en campaña. Menciona a Gabriel Mariotto y Alicia Kirchner. Pero el caso de Abel Falta es paradigmático. Aunque lo describe como un “buen tipo”, da a entender que el subsecretario de Obras Públicas era una herramienta útil para que fluya el dinero del Gobierno destinado a la Misión Sueños Compartidos. “El apoyo a Fatala se materializó bajo la forma de aportes de fondos para afiches, plata para los gastos de sus locales y otros ítems. En realidad, no se trataba de una coima directa, pero Fatala era la persona que maneja todas las decisiones que importaban para los fines de la Fundación. Era el hombre que podía poner obstáculos y también el que podía allanarnos el camino”, cuenta el ex apoderado, que solía viajar al interior con el funcionario a recorrer las obras. Según su relato, Néstor Kirchner designó al ex funcionario de Aníbal Ibarra en el Ministerio de Planificación para “atender los reclamos de la Iglesia”, y manejar las cuentas de Milagro Sala y de la Fundación. Con las Madres, la relación se intensificó tanto que dos funcionarios suyos tenían una oficina en la sede de la Fundación: Claudio Freidin (ex presidente del IVC) y Carlos Castellano. Al final, Fatala tuvo que bajar su candidatura y quedó envuelto en el escándalo.