Justicia

La voz de Cristina como un Gran Hermano peronista

Se las ingenió para hablar ante una multitud que cree injusta su condena. Paralelismos históricos. Pepara su testimonial.

4 min de lectura Actualizado: 20/06/2025
La voz de Cristina como un Gran Hermano peronista

¿Cuál es la diferencia entre el Gordo Valor y Cristina Kirchner? La pregunta parece absurda,  pero en el marco de la grieta parece valer todo para sumarlo a la gran confusión nacional.

En principio, el asaltante de camiones blindados con fondos bancarios, se le adjudica su mayor robo en el orden de unos 300 mil dólares. Ha tenido miradas complacientes y de repentinos admiradores, pero nunca tuvo su Plaza de Mayo.

De la condena a Cristina, por la causa Vialidad, surge que debe devolverle al Estado uno 85 millones de pesos, convertidos al la moneda norteamericana estamos hablando de unos 74 mil dólares. LA cifra actualizada serían unos 500 millones de dólares.

Las cifras siempre son antojadizas y poco representativas del daño real que se le hace a una sociedad. Hablamos de un chorro profesional comparado con la figura de la dos veces presidente de un país.

Conocida la condena , ansiada por gran parte de la clase media e integrantes del círculo rojo, ha quedado un tema inquietante por resolver: ¿Cómo se administra la tensión que genera una líder presa e inhibida a nivel de la participación electoral en un sistema de convivencia, llamado democracia? Una dirigentes que no está jubilada de su rol y que tiene aún una significativa centralidad política,

¿Puede quedar totalmente afuera de la discusión por el peso de un fallo judicial, de un poder desprestigiado y siempre actuando tardíamente?

Hubo, todo este tiempo, una indudable especulación de los actores principales de la suerte de Cristina sobre de qué manera podría pasar sobre ella el barniz de la historia ,y  cómo hacer realidad el sacarla de la cancha. Una condena firme,  ante una justicia impregnada de sospechas al igual que los acusados, no termina de cerrar el círulo de su anunciado ocaso.

Parece que la mala noticia que recibió , la terminó maquillando para darle nuevos bríos a su narrativa de "heroína" de los humildes. Se las rebuscó para mandar un audio grabado y luego hasta con una conectividad simultánea, en una Plaza de Mayo repleta de manifestantes . No fueron 1 millón como dicen los kirchneristas. Tampoco decenas de miles, como trató de ningunear la Rosada.

La masiva convocatoria, en rechazo a "Cristina presa", demuestra que lugar de relevancia que sigue ocupando en la escena nacional y sobre todo en la interna peronista.  Es confuso aún visibilizar el futuro inmediato de esta confrontación , vital para el reordenamiento del sistema político y la salud democrática.

En el laboratorio de la calle Constitución, elaboran distintas alternativas. La ultima es llevarla a la condenada a una candidatura testimonial. Que su apellido figure en la boleta junto con la de su hijo Máximo, es lo que se imaginan entre los fervorosos creyentes de la causa kirchnerista.

El otro participante, del GH peronista, es Áxel Kicillof, quien quiere dar vuelta la página pero siempre manteniendo las formas del duelo. Aunque se aburra de la misma música , el alumno sigue saludando a la bandera. Una gran verdad dijo el diputado libertario, José Luis Espert , quien invitó a sus enemigos a realizar el correspondiente duelo de facción política. El problema radica que mientras se dice esto , él y otros anti peronistas, pisotean cuerpos en medio de un velatorio que tendrá todavía varios capítulos por delante.

Cristina se cree una nueva Evita. Ante su reclusión domiciliaria , se las ingenia para elevar su voz en el éter, como una voz omnipresente. Ya no están aquellos descamisados pero sigue habiendo desplazados de diversa procedencia.

Eva , la verdadera, hizo un discurso plagado de emoción, a modo de despedida y renunciamiento. Fue el 31 de Agosto de 1951. Ya vencida por la enfermedad , declinó a ser parte de la fórmula junto a su compañero, el General Perón, tal como pretendía la Central Obrera  y otros sectores del justicialismo.

Ayer, el 18 de junio del 2025, seguramente será un episodio menor de la historia, comparado con el del renunciamiento de Evita. Lo que está claro es que en su discurso envuelto de estética épica., Cristina no ertá despidiéndose sino , por el contrario,  está desafiando el paso inexorable del tiempo.

Horacio Caride