Y un día volvió Polémica en el Bar, con el show de la grieta

Está personificada por la pelea entre Maslatón y Recalde. Demasiados sentados en la mítica mesa del Ruso. Rating de arranque muy bajo.

Volvió Polémica en el Bar por la pantalla de América. Del espíritu original, pergeñado por Gerardo Sofovich, prácticamente no queda nada. El abordaje de la polémica de cada día se hace desde la mismísima hondura de la grieta, convocando a personajes mediáticos con algún vínculo en la discusión de lo público pero muy legos del humor de los Minguito, Porcel o el equilibrio del sentido común que daba un Javier Portales. La metamorfosis que le inyectó, el heredero, Gustavo Sofovich, fue patear fuerte y al medio.

El regreso de Polémica trajo una mesa ampliada de participantes proclives a opinar de todo y sin espacio a la mínima reflexión.Son tantos que se les hizo dificil meter bocadillos,en la primera emisión,  ante la polarización  exhibida entre Carlos Maslatón y  el cineasta Diego Recalde. La tensión creció a los gritos pelados de ambos sin lograr, el conductor, que se agarrasen a las piñas.

Figuretti, es decir el actor Fredy Villarreal, es el único humorista presente que hace del “espectador del debate”. El personaje le da la razón a todos un poco. Escaso rol para quien podría agregarle el plus del verdadero espíritu que supo tener el  programa que proyecta las discusiones diarias de los porteños dentro de un bar.

Marina Calabró, quien finalmente no se bajó del programa como amenazaba, proyecta el equilibrio desde la autopista del medio, haciendo de bastonera junto al conductor Mariano Iúdica.

Otros, como el periodista simpatizante libertario, Gabriel Anello, pimponean agregando data de la ursinas oficialistas. Mientras, el  otro periodista : Javier Calvos tuvo intervenciones a cuenta gotas, prefiriendo el silencio meditado,  en la primera emisión.

La primera medición estuvo lejos de lo esperado: abajo de 1 punto de rating, muy por debajo de sus competidores.