Política

¿Quién te crees que sos, Colapinto?

El piloto estuvo animando una fiesta callejera en la Ciudad. Una metáfora de la Argentina como expectativa permanente.

3 min de lectura Actualizado: 06/05/2026
¿Quién te crees que sos, Colapinto?

Perdón Fangio por el título de esta nota. Es que la cultura de las redes contagia y los fenómenos populares pueden trasplantarse en una expectativa. Se acordarán los maduros fierreros y no tanto qué se decía a un presumido en los 60 a los 70: ¿Quién te crees que sos, Fangio?

Ser un Fangio en la vida era ser claramente el mejor en una disciplina y fuera de ella, es decir tener una ejemplaridad en la vida. Por supuesto que ninguna biografía es perfecta , ya que el mejor de todos los tiempos,  en al F1, había dejado unos tres hijos sueltos sin reconocer . Empero, su humildad lo llevó a predicar una fórmula de vida: "Hay que tratar de ser el mejor pero nunca creerse el mejor".

Franco Colapinto ha logrado consolidar una expectativa de ídolo. Querido sin exhibir ningún trofeo, y a la cola de las posiciones producto de una máquina que no tiene la potencia de la más calificadas de la F1. Fenómeno de la redes , carisma indiscutido, el pibe de Pilar pudo darse el lujo de una fiesta de tipo baño popular , sostenida sobre un monstruoso negocio detrás.

Los organizadores tuvieron la delicadeza de que el famoso corredor homenajeara a Fangio,  con una vueltas dentro de la réplica de la Flecha de Plata, como se llamó la máquina emblemática de Mercedes con el que coronó dos  campeonatos mundiales el nativo de Balcarce , en los años: 1954 y 1955.

Fangio que era mecánico decía que las carreras se ganaban cuando el técnico quería. Tiempos en los que los pilotos se involucraban en cada detalle de esas especies de jaula de la muerte, que eran los autos de competición. La seguridad se perfeccionó a pasos agigantados pero la destreza de los pilotos quedó algo subsumida por la tecnología.

De hecho, a Franco todos los hinchas -entendidos-, le desean que pueda terminar las carreras y que en un futuro cambie de escudería.

El Road Show, montado sobre un emplazamiento largo de la Avenida Libertador, fue consolidar la foto para el mundo que hay un público ávido de que regrese la F1 al Autódromo de Buenos Aires. Colapinto es un embajador, en ese sentido.

De las 500 mil personas convocadas , muchos salieron a vivir una experiencia , como si hubiera sido la previa del Mundial de Fútbol, a unas semanas de dar su comienzo en los EEUU.

Colapinto representa la expectativa de un país que en otros ítems viene soñando con clasificar , volver a las primeras posiciones y los mas difícil : "no creérsela".

Fue un feliz domingo. Un Colapinto, color esperanza. Un alivio entre tanta incertidumbre por delante. No es poco , si se dejan las exageraciones de lado de crear campeones sin títulos .

Horacio Caride