Entre la SIDE y la UIF presionaron para que Canicoba lo sume al expediente. Luego se usó el informe para llamar a indagatoria a la familia.
El cortocicuito entre la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Fincen, el organismo anti lavado de los EE.UU, era previsible. Según informó el diario La Nación ayer, al filtrarse información sobre una cuenta bancaria atribuida al fallecido fiscal Alberto Nisman en aquel país las relaciones de ambos organismos se volvieron a resquebrajar. Pero es importante a esta altura recordar cómo ocurrieron los hechos.
Según recordaron fuentes judiciales a ExpedientePolítico, por el acuerdo de colaboración ambos organismos, la UIF recibió el informe que revelaba que Nisman tenía una cuenta en el Merryl Lynch de Nueva York de más de 600 mil dólares. El informe fue presentado en el juzgado federal de Rodolfo Canicoba Corral por el entonces segundo de la SIDE, Juan Martín Mena, y el entonces titular de la UIF José Sbatella.
Canicoba Corral les advirtió en aquel momento, a mediados de 2015, que él iba a judicializar ese informe: esto es, sumarlo a la causa que investiga a la familia de Nisman por lavado de dinero. Los funcionarios se llevaron consigo el informe pero no terminó ahí la historia. A la semana, el juez recibió en sobre cerrado el informe de la Fincen e inmediatamente lo incorporó al expediente como prueba.
La misma se había utilizado para citar a indagatoria a la hermana y mamá de Nisman, y el empleado Diego Lagomarsino. Hoy está en discusión un planteo de nulidad porque la defensa dice que el juez no pudo haber utilizado como prueba ese informe de carácter confidencial.




