Fue el 29 de junio de 1994 que este periodista consiguió dar, en ese entonces, con el hombre más buscado de la Argentina. En un contexto de pleno Mundial, organizado por EE.UU., el escándalo del prófugo José Barrita estaba taponado por la expectativa de un Maradona que se despediría de los Mundiales con esa famosa frase "me cortaron las piernas".
Un día después, el país estaba de luto por la expulsión de Maradona de la Copa Mundial por haberle detectado una ingesta de efedrina. Su imagen, sacado por una enfermera rubia (norteamericana) para llevarlo al antidoping, tras un grito desenfrenado de su gol ante Grecia, todavía es un alambre de púas en las retinas de los hinchas.
En un café, clásico en los ámbitos tribunalicios, sobre la calle Talcahuano, este cronista hacía guardias para obtener testimonios de la causa del doble homicidio a hinchas de River, perpetrados por integrantes de la 12, y se produjo la pista. Entre declarantes que comenzaban a construir carrera de abogados mediáticos se destacaba el abogado Víctor Stinfale.
Como suele pasar en el periodismo, lo importante no estaba en las declaraciones sino en los bordes. Un sujeto de pelo blanco y anteojos negros se veía muy cerca de barras y familiares de los detenidos. Se llamaba Emir Ciani. Se autodefinía como un "saca presos" y contaba que sus defendidos pagaban los servicios profesionales como podían: si no había efectivo con elementos robados. Ese personaje oscuro, fue la llave para encontrar al objetivo periodístico y llegar antes que la Justicia al reo buscado por Interpol y la Policía Federal.
Muchas horas de café, con terreno de confianza, este personaje- que luego terminaría preso- , confesó "off the récord" que el "Abuelo" no se encontraba escondido en territorio norteamericano, como creían las autoridades, sino en algún lugar protegido del conurbano.
Tras largas promesas de la primicia, Ciani citó al periodista en una esquina céntrica para abordar un auto particular que nos llevaría a donde estaba el prófugo por el doble homicidio, mediante una emboscada a la hinchada de River, provocando la muerte de Ángel Delgado y Walter Vallejos.
El viaje tuvo características de secuestro ya que se pidió al periodista ir con los ojos vendados. Durante 20 minutos, antes del amanecer, el auto llegó a un. barrio humilde del partido de Lomas de Zamora, Dentro de una casilla precaria, Barrita estaba desayunando y viendo en tele el programa por la TV Pública que mayor rating tenía en los 90. Una tira de actualidad conducida por Mauro Viale acostumbrado al impacto periodístico.
Viale vendía una supuesta primicia que no tuvo, ya que el prófugo de pelo rapado de puntas azabache, que delataban un teñido reciente para tratar de pasar desapercibido. Tomaba mate y comía facturas, con una tranquilidad lejana a la de un hombre con pedido de captura internacional. Con su voz aguardentosa, José Barrita lanzó frases tituleras para la ocasión, tales como "le mando mis condolencias a las familias de los muertos" o "esto fue un acto criminal que no voy a avalar de ninguna manera".
En un grabador, de los que había que rebobinar el cassette y rezar que no se trabara la cinta, quedó plasmado el reportaje realizado contra reloj y emitido, en varias partes, durante el programa Hoy por Hoy, conducido por Néstor Ibarra. Barrita no quiso cruzarse con el conductor de Radio Mitre. Fue la única condición que puso para luego entregarse a la Justicia.
La últimas palabras ante un micrófono periodístico fueron " ahora me voy a entregar a la justicia". Estaba todo arreglado de antemano por eu entorno, Querían hacerlo con el entonces Juez de Lomas, Daniel Llermanos, quien ofrecía cercanía con los barras bravas. Al llegar al Juzgado, hubo un remolino de movileros y fotógrafos , aguardando registrar al entrega.
El Abuelo estuvo preso por extorsión y liderar una asociación ilícita, durante varios años hasta que murió en libertad , de una neumonía, favorecido por reducción de pena por colaborar con la Justicia. En la 12, le quedó la marca de se un "buche". Ciani también cayó preso, involucrado en un banda de abogados saca presos, con la complicidad de parte de la Justicia.
Todo pasó durante un Mundial, en el que "nos cortaron las piernas".
Horacio Caride




