Ha sido un partido infartante. Uno lo vivió en forma desahuciada como aquel partidazo que fue la final de Catar ante Francia. Hubo dos grandes diferencias. Una, la Scaloneta no llegó ni al 1% de la brillantez de aquel primer tiempo, en el Estadio Icónico de Lusail. La otra , fundamental, es que el rival ( sin menospreciarlo), no cuenta con la jerarquía del equipo comandado por Mbappé.
¿No será momento, entrando en la recta final de este Mundial, de ser menos exigentes con los Muchachos de Scaloni?
Dieron , hasta aquí, la etapa de mayor lustre de un representativo de fútbol nacional ,que se precie, a comparación de las otras dos estrellas con Menotti y Bilardo. Uno se permite disentir, con el Matador Kempes, cuando afirma que para llegar a ese pedestal la Scaloneta debería ganar otra estrella.
Un Mundial debe ser una de las cosas de mayor dificultad que hay para conseguir en la vida , sobre todo porque no depende tan solo de la calidad de sus jugadores sino de muchos otros imponderables que tiene el fútbol.
Los cien partidos -que Scaloni cumplió en el banco frente a los valerosos cabordeños- mereció esa cuota de suerte que a veces hay que tener para superar otra instancia, y seguir con un mañana.
La "máquina trituradora" ,de aquellos periodistas deportivos que nunca creyeron en este DT, siguen agazapados para ejecutar su momento delicioso de impiedad.
El "tipazo" pasará a ser -sin intervalos- un "obtuso que quiso morir con un esquema antojadizo y no se atrevió a cambiar a tiempo".
Es posible que el partido frente a Cabo Verde hubiera requerido un movimiento de banco anticipatorio. Lo cierto es que hay jugadores, como Enzo Fernández o el propio De Paul, que están muy por debajo de su rendimiento habitual. Eso , a un medio campo excelso que tiene esta Selección, le quita el poder de posesión de la pelota y el factor de recuperación, fundamental para el esquema hasta aquí exitoso.
Por suerte, evitamos ese lunes vergonzante, que de regreso a la rutina, habría estado dominado en las conversaciones tipo : " viste ese muchacho que fue a besar a su pareja, luego de hacernos un gol de otro planeta". Un tal Cabral nos habría dado un golpe letal. Ni siquiera nos habría consolado una declaración ingeniosa de Messi al estilo: "muero contento, qué mirás bobo".
Una pena que todavía tarde en aparecer ese equipo que nos deslumbró y llenó de goce los ojos. Sobre todo , en un momento de regalo asombroso que no da el 10.
Messi es ese músico veterano que hasta parece sobrar sus ultimas funciones. Los aplausos se los gana con un talento intacto . Lo que se ve, con su magia y goles, ni el mayor optimista podría habérselo imaginado antes del arranque de la Copa del Mundo 2026 .
Esta Scaloneta golpeada, desde el estado físico y por ahí hasta con la falta de convencimiento , de algunos de sus expertos jugadores, que con lo que hay alcanza para hacer otra hazaña, seguirá brindando batallas. Elijamos creer. Sin embargo, quizás tengamos que comenzar a ser menos exigentes como hinchas , casi mundanos. Como cuando ganar una estrella era un sueño casi imposible.
Horacio Caride




