Cuenta una de las leyendas políticas de la democracia que Carlos Grosso , cuando era intendente de la ciudad , hizo tansitar por tres rutans nacionales varias toneladas de adoquines. El destino era un pueblito de la provincia de Corrientes. Grosso tenía ambiciones presidenciales. Un intendente provincia la pidió ayuda para embellecer las calles internas de su área de influencia. Los adoquines quedaron como una anécdota ya que Menem al enterarse de esas ambiciones le cortó el chorro.
La leyenda del empedrado de Grosso
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