Los utilitaristas pensaban que lo moral debía alinearse a lo que sirve, como resultado de un proceso de construcción social. Stuart Mill y Jeremy Bentham pregonaban la felicidad de la mayor parte de la gente como la razón de ser, por encima de "ficciones legales", es decir teorías que no podían plasmarse en la realidad.
En muchos de estos sentidos pragmáticos , se podría entablar una relación de inspiración en los procedimientos actuales de Donald Trump, como presidente de los EEUU, salvo por dos variables que lo separan de los históricos utilitarismos.
El utilitarista congruente debía donar parte de sus riquezas, si estas producen más felicidad que al conservarlas para sí, y ademán procuraba convencer al otro, evitando métodos violentos. Las bombas y el afán de poseer petroleo, distan del origen de estas ideas del Siglo XIX.
En cambio , los positivistas (Saint- Simon) fueron respetuosos de la legalidad de las formas y describieron el desarrollo de la humanidad en periodos orgánicos y periodos de criticismo. Los primeros estaban regidos por un vector de ideas que ordenaban lo social. Mientras , que a estas épocas sucedían otros periodos nebulosos , donde se perdían viejos preceptos y verdades y entraba todo en discusión.
Tomando ambas fuentes filosóficas, se podría deducir que al contrario del romanticismo de la serie: El Eternauta ( lo viejo sirve) , lo "nuevo" emerge como un tanque de soluciones prácticas a merced de líderes desprejuiciados y pueblos habidos de obtener resultados, a corto plazo. A la vez , todos los manuales y paradigmas de las bases democráticas, con sus articulaciones de organismos de contralor, parecen haber entrado en la hoguera de las desilusiones.
En este contexto, de confusión y de corrimiento del pensamiento critico , boya el Trumpismo, haciendo justicia contra un dictador de la vieja oleada.
El operativo "extracción" de Maduro, fue como un aborto clandestino, en el cual todavía se desconocen las consecuencias de una operación realizada sin tapujos y a contra marcha de las leyes internacionales.
El sufrimiento de millones de desplazados venezolanos , tuvo- desde el viernes pasado-, una ráfaga de sensaciones. Las primeras reacciones fueron de felicidad y esperanza. Luego, de al conferencia de Trump , en la residencia de Florida, quedó claro que los EEUU exigen comandar la transición y que la misma dejaría resabios de Chavismo en la región, mientras se estudian mejores alternativas.
Trump recalcó que en este momento la Nobel de la Paz, Corina Machado, no cuenta “con el apoyo ni el respeto” necesarios para gobernar su país.
No se hablaron de plazos a convocatoria a elecciones y parece ilusorio que el presidente "encargado", Edmundo Gonzáles Urrutia, tenga relevancia en este nuevo proceso.
A la vice presidenta, Delcy Rodríguez, se la pinta como una traidora y al mismo tiempo hasta como una posible partisana viajando a Moscu para obtener fondos y apoyos que le permitan resistir una posible invasión norteamericana . En las últimas horas, Delcy se mostró como una cooperadora de la Casa Blanca.
El juicio exprés a Maduro comenzara hoy en Nueva York, acusado de narco terrorista al igual que le pasó al dictador y ex colaborador de la CIA, Manuel Antonio Noriega,
Existe otro antecedente, el de Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, quien fue condenado en 2024 por cargos de narcotráfico y armas y sentenciado a 45 años de prisión. La justicia norteamericana actuará con una celeridad asombrosa , por cierto mucho mas rápido que la dificil transición que acaba de comenzar en Caracas.
Nadie puede aventura un final feliz. Tampoco que la situación no pueda revertirse. Lo cierto es que una era, a lo desconocido acaba de parir.
Horacio Caride




