Siempre se dice que extrañamos demasiado a Tato y a Enrique Pinti. Quizás más necesarios que nunca, desde el rol exquisito de monologuistas de la realidad. Es tentador imaginar qué harían ambos, satirizando a Javier Milei. La actualidad de los humoristas está en una actitud algo conservadora, como el resto del sistema que trata de comprender el fenómeno del "loco de la motosierra". Se va silbando bajito ante una centralidad pocas veces vista de parte de un presidente dispuesto a imponer hasta el planeta entero que se le reconozca su genialidad. Un Nóbel a la derecha.
Tomar un espejo de comparación de épocas (Menem -Milei ) puede ayudar a una aproximación de reacciones divergentes sobre respuestas contra culturales ante modelos de alto impacto en lo social.
Nik fue un rebelde del Menemismo y hoy es una suerte de "gatito mimoso" de Milei. En el Menemato, el entonces joven caricaturista, tuvo una potente crítica frente a las frivolidades del caudillo de patillas recortadas. Nobleza obliga , el riojano jamás se enojó con esta situación . Todo lo contrario. Se divertía, al punto de pedirle un día que le regalara una de sus producciones, dedicada.
Actualmente, NIK se planta desde un apoyo abierto al gobierno libertario. Absolutamente respetable, como también lo es la búsqueda de cierta tensión sanadora frente al poder. El presidente ha posteado, en plena conformidad, algunas de las publicaciones del papá de Gaturro.
Yo se que es imposible que Milei y Nik lo entiendan porque son muy imbéciles, pero acá estan admitiendo que el ajuste es un sufrimiento inútil.
REPITO: El presidente está confirmando que el ajuste es un sufrimiento inútil pic.twitter.com/sBW5cCULbI
— Sailor Satan (@SailorSatanArg) April 28, 2024
La caricatura como género artístico suele definirse como un retrato, u otra representación humorística que exagera los rasgos físicos o faciales, la vestimenta, o bien aspectos actitudinales con el fin de producir un efecto grotesco. Es indudable que se transforma en una tarea ciclópea subir las apuestas al personaje de carne y hueso que nos gobierna.¿Cómo exagerar sobre una hipérbole permanente ?
Una sola apostilla: hablamos del presidente que utiliza dascalificativos continuos, para referirse a sus adversarios, o hacer performances como "imitador" de economistas con los que no comulga. Es la misma persona que utiliza el adjetivo "degenerados" para sus rivales. O quien impugna a una periodista por haber comentado algo "no autorizado", sobre el destinos de sus perros y la mudanza en Olivos.
A la vez, ¡que rico el personaje para trabajar una narrativa fuera de los reels o la propia troleada oficial!
Alejandro Borensztein comenzó a atenderlo en sus imperdibles editoriales satíricos con dispar intensidad. En plena campaña presidencial tituló una de sus notas : "Calmate Javi". En esa imperdible pincelada señalaba: "De haber sabido antes que los problemas del país se resolvían insultando gente, hubiéramos empezado por ahí y ya tendríamos el bienestar canadiense". Javi no se calmó , sino por el contrario lo tildó de "cómplice" de Massa.
La actitud presidencial del escrache a todo aquel que ose criticarlo podría estar siendo eficiente. Todavía, en tiempos de encuestas favorables y confusión reinante, es difícil soltar riendas.
Ariel Tarico demuestra que se puede conjugar la rémora de la casta con lo "nuevo" , subiéndose a una motosierra de la locura de artista, sus creaciones se meten en el alma de quienes administran el poder, en todas sus clasificaciones.
https://twitter.com/Bobmacoy/status/1749985855479878110
Nostalgia necesaria soñar con tenerlo en pantalla a Peter Capusotto , por ejemplo, con su creación Micki Vainilla, parodia de un líder autoritario que los fans del capo cómico lo vivencian como un acto anticipatorio a la llegada de Milei. Surgido este cuadro humorístico en el 2008 genera simetrías con lecturas de las miradas que tiene el Mileísmo sobre lo social.
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Todos, los de la generación de la transición democrática, fuimos admiradores del rol que jugó la Revista Humor, desde sus valientes tapas en plena dictadura. Sin comparaciones, todas ellas odiosas, la democracia también necesita de esas válvulas de escapes. Sobre todo en tiempos de cólera.
Horacio Caride




