Política

Los disfraces de hoy y de ayer: detrás de las máscaras está siempre la casta

Mientras se definen temas trascedentes en el ámbito económico, los medios se contagiaron de hombres que se creen perros. La CGT hace acting pero no muerde.

3 min de lectura Actualizado: 16/02/2026
Los disfraces de hoy y de ayer: detrás de las máscaras está siempre la casta

Cuando se decía , si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra es ¨ un perro",  así se daba a enteder con eso que la realidad era en definitiva una sola. Bueno, ahora podría tratarse de otra cosa . La autopercepción gana terreno en todas las esferas. La mediatización de los denominados  "therians" puso luz a un fenómeno que los más pibes habían naturalizdo mucho antes,  en Tik Tok. Quien muestra los dientes no muerde y quien mueve mucho la cola, es para  desconfiar:

¿ Les servirán, estos argumentos, a los popes sindicales o gobernadores federales para autopercibirse defensores de las causas perdidas?  El mundo cambia y los nostálgicos no se adaptan, es una receta verosímil replicada en el reinante sentido común, mientras avanza la impiedad sin sosiego.

El día en el que el  Senado daba media sanción a la reforma laboral, las pantallas televisivas mostraban  (con lujo de detalles)  a la decena de violentos "armadores de bombas molotov". Un recuadro narrativo que pasó a ser el tema central de la noticia.  En paralelo había senadores que se peleaban para justificar las agachadas previsibles.

El escenario de movilización más el debate en el Congreso, fueron como esas marcas idelebles que quisieran tener los mercados , en otro sentido, el  de un aura inversora que se toma toto el tiempo. En tanto, prima el miedo a que todo, en algún momento, explote. Los disfraces son tan chabacanos como los de los falsos animales que se pasean en los móviles televisivos.

De que necesitan disfrazarse ahora Moyano o Gerardo Martinez, si como voceros rejuvenecidos, cuentan con un triunviro que conjuga sujeto, verbo y predicado. La rosca tiene los mismos botones de siempre. La caja sindical no se toca. Fue un verdadero apretón de manos a los poderes de la casta sindical, los acuerdos alcanzados por el Ejecutivo.

Ellos, descendientes de Saúl Ubaldini ( se revolvería las tripas de solo verlos ), se replegaron ni bien se escucharon los primeros petardos y se expandieron los gases de las fuerzas represivas. La izquierda más rancia copó la parada. El debate ya estaba ganado de antemano. 42 positivos a 30 negativos.

Por su parte, los gobernadores provinciales, resignados a que seguirán siendo " perritos falderos ",distanciados de un alternativa de poder, arreglaron la previsivilidad de los recursos fiscales necesarios para evitar apremios, es decir "el impuesto a  ganancias no se toca". ¿Y a los trabajadores que les quedó en limpio?

Habrá mayor flexibilidad para despedir, cómodas cuotas para pagar indemnizaciones, vacaciones fragmentadas y la eliminación de horas extras. Esto último, mantenía a tiro una posible supervivencia con salarios que apenas superan el millón de pesos, en la mayoría de los laburantes. Una reforma impositiva, en serio, quedó nuevamente postergada.

Es increíble la felicidad que tenían, como pírricos deambulantes, el par de senadores de la UCR por haber podido modificar un artículo en competencia a las Pymes. Recibirán más ayuda para disponer de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) , que ojalá sirva para revertir la creciente informalidad.

Dos noticias cruzaron lo inverosímil con respeto a los Therian. Uno de ellos fue mordido por un perro, esos que siguen teniendo cuatro patas y comen balanceado. El animal se fastidió ante la mala imitación del adolescente emperrado. Sin justificar la violencia, por supuesto, afloró un poco de dignidad.

Horacio Caride