"Hola decime Pichichi", dice con tono simpático el Ministro de Producción Daniel Scioli a sus interlocutores en el momento más dramático de un gobierno y una postal repetida de la desazón de un país. Un optimista, especie casi en extinción .
El último sábado a la noche, cuando Cristina culminaba su discurso en Ensenada y Guzmán renunciaba, el hombre que iba a ser el articulador del relanzamiento gubernamental era Sergio Massa. En un par de horas , volvió cabizbajo a la presidencia de Diputados.
Scioli hoy es una síntesis de nimio encuentro entra ambos bandos. Alberto lo llama su "hermano" y Ella lo tolera como un mal necesario.
En este contexto de desorientación, Pichichi avanza por default. Tomó como propias las riendas de Batakis y los nuevos funcionarios que la van a secundar pasaron por la lancha del optimismo en la administración bonaerense,
Ingresan Martin Pollera, como nuevo secretario de Comercio en remplazo del renunciante Guillermo Hang, y también Martín Di Bella, como Secretario de Hacienda, quien estuvo en ARBA cuando Scioli fue gobernador.
El resto que suma al equipo económico se le adjudica a colaboradores de siempre de la ministra bostera.
Se viene batallas internas que pondrán a prueba el equilibrio que siempre intenta mantener el ex motonauta: planes sociales, salario universal, FMI y nuevos cambios de gabinete.




