Política

Un libro perdido en la biblioteca que interpela:¿quién se queda con la bandera del espíritu reformista?

La consigna de la marcha por la defensa de la UBA es ir con un ejemplar en la mano. Quiénes son los rebeldes y para qué.

4 min de lectura Actualizado: 24/04/2024
Un libro perdido en la biblioteca que interpela:¿quién se queda con la bandera del espíritu reformista?

Mi viejo al saber que me inclinaba a cursar el CBC , me regaló un libro que recién de grande pude valorar. El Hombre Mediocre de José Ingenieros. El filósofo y médico, y tantas cosas más, marcó el pensamiento del principio del Siglo XX. con este ensayo que escribió a los 20 años cuando todavía cursaba la carrera de medicina en la UBA. Estudió otras disciplinas como psicología y sociología en la misma esfera pública de las casas de altos estudios. Las que abrieron las puertas a los hijos de esos primeros inmigrantes. Ingeniero, ítalo argentino, apostaba a la idea de trascendencia a través del pensamiento crítico y la búsqueda incesante de ideales. No quedarse en la nebulosa del hombre mediocre. Todo un desafío en la época de la extinción de la memoria.

La Universidad pública es acusada hoy, por el nuevo poder, de ser casta y derrochadora de los recursos de la ciudadanía. Sobre algunos aspectos razonables a revisar del manejo de fondos, se quiere lapidar uno de los últimos orgullos de ascenso social (la UBA) , que es cierto debería ser aun más integradora a los sectores humildes que dice representar . El viejo apotegma del "mi hijo el doctor" quedó inconcluso por otras urgencias y exclusiones sociales en una Argentina partida en dos.

Se la puede acusar a la UBA en algunos puntos de elitista pero nuca de no haber sido cantera del gran talento nacional, con 5 nobeles a exhibir en su vitrina: Carlos Saavedra Lamas, Bernardo Houssay, César Milstein,  Luis Federico Leloir y Adolfo Pérez Esquivel. 

El Hombre Mediocre tuvo una gran influencia en la Reforma Universitaria del 1918, que parte de los jóvenes revolucionarios cordobeses con una mirada precisamente anti elitista , entendiendo que el saber debía estar abierto a otros sectores,  mas allá de tipo de material de cuna en que se haya nacido. Desde allí parte el principio de la gratuidad educativa. Años en que lo disruptivo pasaba por ideas de izquierda.

¿Quién representa la verdadera rebeldía y para qué?, es una pregunta inquietante de época.

Ingenieros , personaje del pensamiento controversial y fundamental ,  se permitió naufragar sobre sus propias contradicciones dialécticas, reposando también sobre miradas anti colectivistas, distante de los fenómenos masa emergentes con los fascismos de época. Su obra la retomaría el pensador español, Ortega y Gasset, en La Rebelión de las Masas.

"La educación superior no debe verse como un privilegio para crear diferencias a favor de pocos elegidos, sino como un instrumento colectivo más apropiado para aumentar la capacidad humana frente a la naturaleza, contribuyendo al bienestar de todos los hombres", escribió el autor de libro que me regaló papá, Juan Manuel, un hijo de gallegos que volvió a la argentina escapando de la Guerra Civil. Como muchos otros jóvenes de entre guerras tuvieron como máximo aspiracional un título secundario

La prometedora masiva marcha encabezada por sectores universitarios, resistiendo la motosierra, debería tener el espíritu de ese inconformismo, el de nunca resignarse desde el pensamiento a un lugar de confort, lejos de ataduras dogmáticas o de peligrosos adoctrinamientos.

Quizás muchos de los iniciantes, en las carreras universitarias, hayan votado a Milei y hoy se sientan afuera de esta convocatoria. Que se llegue a ellos ,sin prejuicios, es una asignatura de los sectores  aún auto percibidos progresistas. Ellos serán los futuros graduados, de un sistema que también incluye a ciudadanos de países limítrofes donde estudiar le resulta oneroso. Aunque se apaguen las luces , el espíritu de la Reforma es respetar el claustro sagrado del saber para la mayoría de la gente.

¿Quién representa la verdadera rebeldía y para qué?, es una pregunta inquietante de época.

Llevar un libro a la movilización es un buen punto de partida. Pacificadora y muy representativa desde lo simbólico de estos tiempos  de aturdimiento. Mientras tanto,  sigo buscando en la desordenada biblioteca aquel libro que me regaló el viejo, sin saber quizás lo que iba a provocar un día en mi.

Horacio Caride