El Comité de Disciplina de Fútbol de la Ciudad ,prohibió que se tiren papelitos en la cancha, a propósito de un mini incendio que provocaron un grupo minúsculo de hinchas de River en el último super clásico. Una colusión ya conocida y reiterativa: si no se sabe como solucionarlo "hay que prohibirlo". Un mini botón de muestra de la delegación proscriptiva que asumió la democracia de un tiempo a esta parte.
Desde el mas allá, el negro Caloi se estará descostillando de risa con su entrañable personaje Clemente, que le contestaba al relator de la dictadura, el gordo Muñoz, con "tiren tiren papelitos" , ante la propuesta de una campaña de una sede del Mundial 78 limpia, en medio de secuestros y torturas.
El conteo de casos que van declinando hacia él atajo más fácil, de parte de nuestros dirigentes, viene creciendo al ritmo de un mundo complejo y carente de respuestas. Sino hay que repasar el caso reciente de las amenazas en colegios secundarios. La primera reacción fue prohibir las mochilas, con la idea de evitar que se filtre algún arma en los establecimientos educativos.
Ese supuesto pibe "masacrador" , seguirá encerrado en su cuarto tramando las fantasías distópicas , con padres aturdidos por la confusión, y zócalos televisivos esperando el minuto a minuto del acontecimiento indeseable. En próximas semanas, el asunto quedará tapado por otras urgencias.
La semana cierra con un clima de intolerancia en la apertura de la 50 Ava Feria del libro. El encargado de Cultura a nivel nacional, Leonardo Cifelli, quien consciente de la receptivo negativa que iba a atener su bandera política , ofició de provocador en medio de abucheos , insultos y carteles significativos.
Uno de ellos decía : " Hasta cuándo los libros estarán junto a Martinez de Hoz y la Rural", haciendo memoria del espacio en la que se emplazó la feria desde los años 2000. Cincuenta años de un acontecimiento que germinó en el fleje de comienzo de la dictadura. Casi un oxímoron redondo.
Uno de los titulares en el periodismo fue "escrache" al funcionario mileísta. ¿No habrá una elasticidad demasiado frecuente en calificar disidencias ruidosas a mecanismos asociados con movidas fascistas?
Es necesario agregar a la crónica que el funcionario fue con una troupe de aplaudidores que entraban en trance cuando se pronunciaban los nombres de los Hermanos del poder.
En la argentina se popularizó el término escrache con las movidas que hicieron la agrupación Hijos frente a los domicilios de los represores en plena apertura democrática. Los celulares y el odio hacia los representantes hicieron de esas practicas polémicas casi un fenómeno natural.
¿Dónde quedan los límites entre una protesta y un escrache? Si todo es escrache nada es democracia. Cabe el recuerdo de sus raíces. La palabra fue cambiando con el tiempo el sentido. Cuando la policía pedia las huellas digitales , se decía que se tocaba el pianito y también se lo llamaba escrache.
Cifelli fue a un espacio publico de la Cultura en medio de intelectuales que hace un tiempo largo que están enmudecidos. Que hayan realizado un episodio catártico pude ser sanador para provocar nuevos debates.
Horacio Caride




