Sabiendo que Lula no vino, Jai Bolsonaro aprovechó a full medir su popularidad en la Argentina, teniendo en cuenta que asume un presidente con valores similares a los de él. Caminó por el centro, en los alrededores del Hotel Presidente, saludando a curiosos que consiguieron la soñada selfie.
Acompañado por su hijo y una gran comitiva, engrosada por fuertes custodios, Jair alborotó el ambiente...




