Las mesas políticas, reeditadas por Milei, tratan de contener la crisis interna. La procesión del impacto electoral, de un peronismo que parece haber resucitado, genera pases de factura de todo tipo entre los responsables de armados y estrategias electorales.
La división más visible es la de grupo que comanda Santiago Caputo y el de la super Hermana, Karina, quien sigue defendiendo a Sebastián Pareja y los Menem. En tanto, va quedando claro que los errores de la campaña en el armado de listas y el control eleccionario fueron combinaciones letales frente a un voto castigo creciente de bonaerenses que no llegan a fin de mes.
Se proyecta, el próximo lunes, una reunión de la mesa política bonaerense en la Quinta de Olivos. Milei recibirá a los referentes del oficialismo y del PRO para continuar trabajando en la campaña de cara a octubre,y tratar de corregir las graves deficiencias del fatídico 7 de Setiembre.
Dos datos circundan los pases de facturas interno. Se había advertido la falta de fiscales en algunas secciones electorales, que en condiciones normales la LLA unida con algunos dirigentes del PRO,deberían haber estado competitivos y sin embargo, fueron doblegados en votos.
Ejemplo de esta sorpresa fueron secciones de referencia agrícola.Las cúpulas del campo se apresuraron a decir que sus afiliados no votan por el kirchnerismo.
¿A dónde fueron esos votos? Por un lado hubo fuerte abstención pero a la vez, el armado de Karina desechó acuerdos cantados que hubieran permitido asegurarse mejores resultados. Uno de ellos fue Junin. Allí Fuerza Patria dio el batacazo con el 35,20%, en segundo lugar se posicionó Somos Buenos Aires con 31,03% y La Libertad Avanza se ubicó como la tercera fuerza política con 22,90% de los votos. El radical e intendente, Pablo Petrecca, salió segundo. Si se suman sus votos con los de la LLA , con quien quiso llegar a un acuerdo, es evidente que la cosa hubiera sido diferente.
Algo parecido pasó con el intendente de 25 de Mayo a quien lo pintaron de violeta y después no le quisieron dar nada.
Se reconoce en el off que faltaron fiscales propios para el control de mesas en las que se robaron boletas, una práctica habitual que el PRO había podido neutralizar. Se dio por contado que el desprestigio acumulado por las huestes peronistas impediría el despertar de una maquinaria electoral siempre aceitada.
En el escenario de un peronismo unido, con intendentes y concejales que sacaron los trapos y se pusieron el overol, hubo un gobierno nacional errático. Dicho en palabras del radical Ernesto Sanz, primó el amateurismo.
Pero piensan que la situación en octubre sería diferente. Por supuesto, tomaron nota.




