El gobierno porteño de Jorge Macri compartirá su agenda educativa con otra bandera a flamear a partir del año próximo: se insinuó tímidamente la idea de ir hacia una reforma de la Carta Magna porteña. Este medio pudo averiguar que la idea irá tomando volumen según el humor de los votantes. La decisión política desde Uspallata es desdoblar la elección legislativa de la nacional y tratar de evitar que el efecto Mileísta los termine fagocitando.
Para crear esa atmósfera, entienden en el equipo de Macri que tendrán que contar con otro incentivo discursivo para convocar a un cambio desde la reforma del Estado, prometiendo menores gastos. Según se plantea, sería de tal magnitud el cambio que requeriría una reforma de la Carta Magna porteña. Entonces, en las boletas además de figurar los candidatos a diputados nacionales y legisladores de la Ciudad, se hará una consulta al votante de si quiere acompañar una oleada reformista.
Según contó una fuente de gobierno, uno de los operativos de limpieza sería eliminar las Comunas, en lo que hace a los "comuneros". Una organización burocrática que pocas novedades de solución han aportado a los vecinos desde su creación en la cabeza del socialista Roy Cortina. Hay alrededor de 90 comuneros que no tienen funciones precisas. Sus competencias son limitadas y se enfocan en la poda de árboles y el mantenimiento de espacios verdes y públicos. Nunca se avanzó hacia la descentralización del sistema.
Una cuestión que está siendo evaluada es si se incluirá algún tipo de acción reformista desde lo político y su sistema electoral. La Ciudad posee un sistema electoral sumamente exigente ya que para ganar en primera vuelta hay que superar el 50% de los votos y no existe la distancia de 10 puntos para evitar esa nueva elección. En cambio, en lo nacional con 45% alcanza.
Hay dudas sobre incluir esta idea de homologación con lo nacional, sobre todo que en dos años se disputará el trofeo más importante en la ciudad: el Palacio de la Jefatura de Gobierno.




