Martin Menem, el flamante titular de la Cámara Baja, percibió del minuto cero lo complejo que le será, por su inexperiencia y la fragmentación reinante, presidir el cuerpo parlamentario, en medio de urgencias del nuevo gobierno a asumir. Tras ser legitimado por una amplia mayoría de los integrantes de bloques, el líder de la bancada peronista, Germán Martínez, le echó en cara no respetar acuerdos políticos previos a la sesión especial, como reconocer una lectura del reglamento que le daría las cuentas a favor de los sectores de UP de ser primera minoría, por lejos, ya que reúnen mas de 100 bancas.
El enredo muestra a las claras las dificultades que atravesará el arranque del gobierno de Milei para sacar rápidos, como necesita, la ley ómnibus o la batería de leyes urgentes a la hora de plantear la racionalización del estado.
El mapa político, en Diputados, muestra de arranque una franca fragmentación donde Juntos aparece subdividido en el sector PRO, discutiendo qué tipo de oposición realizarán (hoy más cerca de un cogobierno), y por otro lado radicales, lílitos y los de Pichetto (federales) solícitos a adquirir una clara equidistancia del nuevo gobierno liberal. Estos tres sectores conformará un Interbloque para hacerse sentir.
El sector macrista quedó golpeado tras el intento de que fuera Cristian Ritondo el presidente de la Cámara Baja. Hay esfuerzos por mantener más o menos firmes los respectivos espacios políticos pero mientras avancen los debates crecerán las contradicciones internas.
El sobrino del ex presidente saboreó desde el inicio los difíciles tiempos, al unísono que prometió reducir al máximo el gasto de la casta parlamentaria.




