Saiiendo del entramado teorico del llamado Law Fare, es indudable que el desprestigio de la justicia y su clara politización , ha generado que las elecciones presidenciales se jueguen también en el campo de los expedientes. Hay candidatos que pugna por no ir presos y otros para salir de la prisión , si se da vuelta la taba.
Brasil es un ejemplo de esto. Lula estuvo preso durante la presidencia de Jair Bolsonaro. Un Tribunal superior, lo encontró resposanble del caso conocido como el Lava Jato, acusado y condenado por presuntamente recibir sobornos de empresas constructoras (como OAS y Odebrecht) a cambio de favores políticos.
Cuando se cambió el criterio sobre las facultades del Tribunal de Curitiba, el líder del PT, y actual presidente, recuperó la libertad el 8 de noviembre de 2019, tras pasar 580 días encarcelado. En la primera vuelta reciente, de las elecciones de Brasil, el Juez Moro que dictaminó la prisión de Lula, ganó en forma contundente como gobernador de Curitiba.
Mientras, se definirá todo en la segunda vuelta. Existen evidencias que de ganar, el Bolsonarismo indultará a su Jefe natural, Jair, quien está preso por atentar contra el sistema democrático. Lo condenaron a 27 años y 3 meses de prisión por los delitos de intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado de derecho y organización criminal armada. A la inversa, se cree que el octogenario Lula , de perder , podría volver a tener dificultades judiciales.
¿Dónde está la verdad, en todo esto, como en el el caso de la Argentina? Está claro que la justicia- como concepto- está desacralizada, en un lodo todo manoseado, al estilo de lo que la opinión de los hinchas tiene con los arbirtrajes del fútbol. Chiqui Tapia tuvo otro repudio generalizado en las tribunas, durante la despedida a Messi.
Cristina tiene un fallo- de última instancia- que le impedirá ser candidata. Es su caso más contundente que el que lo tuvo en prisión a Lula, Sus seguidores creen que está proscripta. Cuando un sistema impera- más en las creencias que en la letra firme de la Constitución- la pretendida independencia judicial está atada a los contextos políticos.
Existe una atsmófera con vistas a las elecciones de octubre, sobre que el destino de Cistina trambién estará puesta en valor en las urnas. De volver al poder el peronismo, se cree que se dictará un indulto, aunque las ex mandataria haya dicho públicamente que no aceptaría dicho perdon, que recordemos saca el castigo pero no la figura del delito.
El presidente, Javier Milei, calificó la idea de un indulto como un «disparate» , aunque- en muchas usinas del oficialismo- especularon con que se le buscaría una salida al espinoso asunto.
Hay miradas como las del radical, Ernesto Sanz que aprecia que "Cristina estaría pagando caro la corrupción de Néstor, por no haberse abierto a tiempo".
Si Milei no sonsigue una victoria, en primera vuelta, es muy probable que en la segunda pierda. ¿ Alquien se animaría a pronosticar sobre su libertad, en los años próximos?
Aunque un fallo judicial no salga por votos ciudadanos, salvo los procesos orales y públicos, las elecciones están siendo una válvula de regulación sobre los delitos de corrupción de los ex mandatarios.
Horacio Caride




