Dos no pueden perder en una elección polarizada. Si esa hipótesis fuera posible, Milei y Kicillof tendría el boleto picado. Uno, por la caída de la ecomomía y el aumento de los reclamos sociales. El otro, está atrapado en una interna feroz del peronismo, con una ex mandataria detenida que no lo dejaría avanzar.
En el prematuro arranque , de la campaña electoral, la oposición dura adhiere a la premisa que el presidente se desgasta en su propio guiso, o frente a un espejo desquebrajado. Sin presentar una alternativa creativa, esperan que la sociedad les de una nueva chance, de resurrección, por el propio desgaste del oficialismo y su plan económico. Demasiado pobre todo en el horizonte del año próximo.
Los encuestadores comienzan a arriesgar una segura segunda vuelta , como está ocurrrendo en Brasil. El gobierno prefiere imaginar el destino de dar vuelta el ánimo social y poder triunfar en primera vuelta. Un balotaje es casi una derrota segura. En cualquiera de los casos , quien gane tendrá un país dividido y más pobre.
En la Casa Rosada, celebran pequeñas victorias legislativas que le pemiten estirar la idea del: "estamos mal pero con ellos estaríamos peor". Es claro que el comportamiento, de la dirigencia peronista, está marcado por la falta de autocrítica y la carencia de recambio de ideas para salir de la crisis.
En las últimas jornadas, Patricia Bullrich replegó sus ansias de ser la mejor representante de la continuidad del modelo con correcciones , sobre toto del tipo institucional. Escuchó voces, del círculo rojo, sobre romper lanzas. Ella prefirió recalcular. Hay , en la veterana dirigente, razones para desconfiar- que en un mano a mano frente a Milei- pueda tener una ganancia segura. Pato aguardará los datos económios del próximo trimestre.
La opción "Patricia" destrabaría el nudo generado por la polarización de bandos que cuentan- con poco músculo político- para garantizar una futura gobernabilidad. A la senadora, la ven con simpatía , sectores moderados de distintas raíces politicas , como una de las patas del radicalismo , liderada por el gobernador Maximiliano Pullaro.
Un empresario que se juntó con ambos representantes de las trincheras idelógicas, le recomendó a Milei que tome alguna medida "a lo Lula", inyectando algo de "platita". El presidente escuchó una propuesta para eliminar el IVA, en los comercios. No hubo respuesta. Da la sensación que quien entusiasme algo, con solo un pequeño anuncio, puede dar vuelta el empate de los dos bandos deshauciados.
El limbo , en el que transita la proyección 2027, surge de la idea que la economía no está tan mal -como dicen los más críticos- ni tan bien como sueña Caputo con su inflación cero. Es la imagen de la película de Woody Allen, Match Point , donde una pelota baila en el fleje de la red.
Kicillof está solito frente al dilema de una interna virulenta. Lo acompaña su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien manda mensajes sobre hasta dónde estaría dispuesto a negociar su Jefe con el kirchnerismo. Su norte es dar un indulto, de llegar a la presidencia, pero quiere las manos libres para gobernar. Demasiado ilusorio en un campo minado por las sospechas mutuas y teniendo en cuenta el antecedente de Alberto.
La disputa termina en una elección interna (con PASO en veremos) o yendo por afuera el mandatario provincial . Tiene la certeza que ir a una interna partidaria cerrada sería su eliminación segura. El padrón lo maneja el aparato k . No se descarta una resolución violenta.
La vioencia fue invitada a la última marcha Universitaria. Todo trasncurría con nomralidad hasta que aparecieron los encapuchados de siempre. Esos que el gobierno tiene idnetificados , supuestamente , y nunca detiene.
Horacio Caride




