La mesa 23 fue motivo de cruce de miradas, en el salón El Central de la Rural, Allí tomaba nota el embajador británico , en nuestro país, David Seldon Cairns, mientras el canciller Pablo Quirno exponía con crudeza el asunto Malvinas. Todo en el marco de la cena anual de el CARI , un evento que reúne a los más selecto de la diplomacia y la política.
El contexto y el tono fue de mayor intensidad de lo esperado, montado en la noticia de la caída del 20% de las acciones de la empresa petrolera británica , Rockhopper Exploration, tras ratificar la continuidad en el proyecto Sea Lion, en las Islas Malvinas.
Quirno ratificó el camino de las sanciones para las empresas que operen sin autorización del estado argentino , en torno a las Malvinas, y resaltó la estratega de acudir a un organismo arbitral ad hoc, como lo es es el Tribunal del Derecho la Mar, con sede en Hamburgo.
Nuestro país acudió con anterioridad a este Tribunal , en el 2012, con motivo de la retención de la Fragata Libertad , en el puerto de Tema, Ghana, a pedido de un embargo de los fondos buitres. A los 16 días del reclamo de liberación de la nave insignia de la Armada nacional, se la liberó.
De tener viento a favor , la argentina lograría recién en 15 años que Gran Bretaña se siente a someterse a un laudo internacional por la soberanía de Malvinas , mientras prosigue el hostigamiento a empresas que operan sin permiso en las islas del Atlántico Sur .
De esta manera, también se cree que se puede llegar a fortalecer a Vaca Muerta como espacio de inversión más segura para las compañías que coquetean en ambos lados del mostrador.
"Defender nuestra política de Malvinas es una política de estado", remató el canciller en medio de aplausos de diplomáticos en general, excepto el británico- que con su agenda de anotaciones- se retiró , evitando a la prensa y antes de la llegada de los postres.




