Una vez más al secretario general de la Presidencia le tocó bailar con la más fea. Parrilli hizo este lunes un raid mediático por varias radios (oficialistas, claro) para atacar al diario Clarín por la investigación sobre Carlos Liuzzi. Sin argumentos, el funcionario se quejó que a Liuzzi se lo denomine como "el segundo de Zannini". Y pidió que investigue la Justicia, una frase del manual K vacía de contenido... Por Nicolás Pizzi
Visiblemente enojado y fuera de foco, Parrilli cargó contra Clarín por las revelaciones sobre Liuzzi: "Esta actitud de soberbia y de impunidad total, de cambiarle la identidad de las personas... ellos son especialistas en eso. Sería bueno que nos dijeran a los argentinos de quién son hijos los dos chicos, que son ya hombres grandes (...) adoptados, porque nunca supimos de quiénes son hijos esas personas, también a ellos le cambiaron la identidad. Sería bueno que aclaren cómo adquirieron Papel Prensa porque tampoco lo han hecho".
Hay varias cosas para decir. Aunque a Parrilli no le guste, Liuzzi es el segundo de Zannini: está a cargo de la única subsecretaría de Legal y Técnica. Solo basta con ver el organigrama oficial. Además, hay que decirle al funcionario que es lógico que los medios lo denominen como "el segundo de Zannini" porque hasta ahora no era un personaje conocido para el público masivo. Es parte del abc del periodismo. Parrilli debería saberlo a esta altura.
Las denuncias mediáticas contra Liuzzi sin duda salpican a Zannini. ¿Podía desconocer el influyente secretario los contratos con la consultora Adconsa o el crecimiento patrimonial de su mano derecha?. La respuesta es obvia.
Cuando le preguntaron tímidamente por las denuncias contra Liuzzi, el secretario general de la Presidencia respondió con el manual: "Que lo investigue la Justicia". Cabe preguntarse. ¿Qué Justicia, la de Oyarbide, la de Girls Carbó o la de Justicia Legítima?.
Parrilli ya se transformó en un experto en desmentidas. Le tocó poner la cara con el escándalo de Lázaro Báez, con los hoteles de Cristina, con el viaje a Seychelles, etc. La virulencia de sus comunicados fue aumentado con el paso de los años. Y cada vez acumulan más exabruptos. Parrilli ha llegado a descalificar a periodistas en primera persona.
En el caso de Liuzzi, el apoyo sorprende porque la relación personal con Parrilli no es buena, según cuentan en la Rosada.
Hasta ahora el Gobierno había esquivado el tema. El sábado cambió todo cuando Clarín reveló, apoyado en fuentes muy allegadas al segundo de Zannini, que Liuzzi había presentado la renuncia en medio del escándalo y que la Presidenta no se la había aceptado. El Gobierno apeló a un juego de palabras para sumar confusión. Desmintió que haya renunciado, es decir, que se haya ido del Gobierno. Nunca se dijo eso. Los funcionarios pueden presentar la renuncia, sin irse. Este era el caso de Liuzzi.
Cuentan que Cristina estalló al ver la tapa del sábado de Clarín y llamó a Zannini bien temprano. También habría intervenido la Cancillería porque Liuzzi estaba en Punta del Este. En medio de fuertes presiones, Liuzzi le tuvo que poner su firma a un comunicado que no escribió. Si se hubiera negado, ya estaría afuera del Gobierno.
Con la filtración, intencionada, de su renuncia, Liuzzi logró subir el precio de su salida. Ahora deberá defenderse en la Justicia. ¿Tendrá la misma ayuda del Gobierno?




