Qué quedó de aquellos tiempos en los que Cristina anteponía su gusto político sobre los lazos sanguíneos. Máximo hacía pucherito en los rincones, mientras el Soviético se preparaba para ser el heredero. Llegó a la gobernación de la provincia bajo ese paraguas. El tiempo, el desgaste de la presa y otras triquiñuelas que fueron sucediendo hicieron el resto para asistir a un témpano en la relación política entre ambos.
Axel está convencido que el contexto político social lo favorece para arribar a la primer magistratura, intentando romper el maleficio de que los gobernadores bonaerenses nunca llegan a ese pedestal. En base a una afinada lectura electoral, la detenida en Constitución sostiene ante sus visitantes que Kicillof está condenado al fracaso, teniendo en cuenta la temperatura social.
La ex mandataria está convencida que la salida a Milei será por centro derecha.
En este sentido, el kirchnerismo busca un "Cámpora" que además garantice el indulto a la condenada. Sobre quien puede pelear una interna frente a Kicillof el abanico es generoso pero picó en punta el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac. El prematuro candidato escoge alabanzas del peronismo ortodoxo, pero cuenta con la perla negra de haber perdido poder en su propio territorio.
Kicillof manda a intendentes afines a marchar por diferentes causas contra el gobierno nacional. Quiere visibilizar protestas mientras que la CGT se toma tiempo de espera. A la vez, mandó a hacer una pegatina a su militancia. Los carteles rezan: Axel o Milei. Todo suena lejano, al menos hasta que ocurra el Mundial.
Si Milei apunta a la nueva baja de la inflación y lo macro lo administra, su reelección sigue siendo competitiva. Por eso el peronismo no hizo demasiado olas con el caso Adorni. La pregunta es si el peronismo podrá, en tanto, contener la feroz interna y llegar a un definición de su candidato por consenso. Una interna abierta pero no obligatoria (entre dos) es el esquema pensado.
Horacio Caride




