El caso de los restos de Diego Fernández Lima, hallado 40 años después en una casa lindera a la que habitó Gustavo Cerati, ha prendido de forma exponencial en la calle. Esto los medios tratan de aprovecharlo a ful para concentrar a los niveles de acudiencias. Desde el caso Gracía Belsunce que no se producía un fenómeno parecido.
¿ Por qué encendió tanto inteés? Es una novela abierta con muchas ariastas a explorar . Un chico que se despide de sus padres par air a la casa de un compañero y nunca más se sabe de él , hasta hace unas semanas. Un secreto macabro escondido durante cuatro décadas. Diego desapareció en 1984 , recien restituída la democracia , cuando la palabra "desaparecido" tenía otro timpo de connotación relacionada cpon la represión ilegal.
La ´periodista de Clarín Virginia Messi fue la picó en punta con la investigación mediática, al señalar que quien sigue viviendo en esa casa con su madre, había sido compañero de colegio de la víctima. En forma paralela , apareció un testigo que afirma que Diego habría sido un chico complicado con sus compañeros del ENET N° 36. Se llama Adrián , que en una entrevita con Rolando Graña, acusó a Diego de haberlo querido violar en un baño.
En las redes, inmediatamente, recayó una descalificación para este cámara feelance que alguna vez colaboró en el programa de Mauro Viale. Graña tuvo fuertes discusiones internas, en América, para defender su nota, ampliando el abanico de hipótesis sobre el crimen de Coghlan.
En un aspecto binario que suelen tenes los medios, del lado del bien se sitúa Diego y el presunto mal aplica a Cristian Graf, principal sospechoso. Varios colegas de Graña salieron a cruzarlo por embarra la cancha.
Graña defendió a su testigo como conductor del noticiero. Adrián asegura que si van a los registros del colegio se puede comprobar que el cursó en el mismo. En el año que desaparece Diego, Graf sigó asistiendo a clases como si nada.




