Arribar al Teatro Timoteo Vandor, en pleno Caballito, es una experiencia inmersiva de traslado a los complicados y sangrientos año 70. La pregunta que uno termina haciéndose, al culminar la obra: El Debate, es ¿quién podría protagonizar un espejo similar a aquella noche en canal Once, en tiempos actuales?. Aquella noche, del 13 de febrero del 73, hubo fuertes intercambios ideas .
El de Rucci- Tosco fue quizás el debate televisivo más interesante que se haya producido. Paradójico que no haya sido en democracia sino durante el gobierno de facto de Lanusse y con un Perón todavía proscripto.
Los protagonistas actuales de la vida publica, son bastante ignorados por audiencias despolitizadas y solo provistas de un repudio generalizado a lo que suene algo parecido a hacer política tradicional.
Que esta obra de teatro se realice a través de la UOM de Caló es un hecho singular, teniendo en cuenta que ese gremio reivindica a Vandor y Rucci, en contraposición de tendencias izquierdistas como la que representaba Agustin Tosco.
Al líder del Cordobazo no se lo demoniza en dicha puesta teatral y ambos se los destaca como dirigentes principistas que pudieron un día debatir ideas con esfuerzo cívico, pese a que sus bandos fueron armados al canal , dispuestos al plasmar una ceremonia setentista de otro baño de sangre.
Las Dos Campanas fue un programa icónico de la tele. Según se cree el que mas midió en toda la historia local. Promedios que superaban todas las noche los 45 puntos de rating. Allī confrontaron por primera vez Menotti con Bilardo entre otros Boca-River que despertaban pasiones entre los argentinos.
El 13 de febrero de 1973 , Gerardo Sofovich (uno de los conductores y productor del ciclo) consiguió lo que parecía imposible ,juntar a ambos en un estudio de televisión.
En El Debate se reproducen fragmentos de esta noche histórica. En los archivos solo han quedado segmentos de audio , las imágenes originales desparecieron.
En base a trabajos académicos y de historiadores , el guion de El Debate arrincona la historia ,de esa noche, entre dos enemigos que simularon cordialidad.
Fabian Vena hace de Rucci. Propugna el respeto a la ortodoxia, refutando a los infiltrados del movimiento.
En cambio de Tosco, hace el actor Miguel A Core. Elabora el perfil de un marxista que entiende al peronismo como parte de la discusión de su plan revolucionario, pero invirtiendo la lógica de poder, construida desde las bases y no desde las cúpulas sindicales.
Dos camarógrafos son los relatores que dan pie a aclaraciones históricas, entendibles por el paso del tiempo. Si bien pareciera que Rucci juega de local , en la puesta de escena patrocinada por la UOM, hay un esfuerzo a los equilibrios y el respeto a una figura de inclaudicable lucha como la de Tosco.
Ambos , al poco tiempo de ese debate encuentran la muerte. En el caso del líder de la CGT , mano derecha de Perón, víctima de un atentado perpetrado por montoneros. El líder que regresó del exilio para tomar el poder en reemplazo de Cámpora lo simbolizó el momento trágico con la frase: “Esos balazos fueron para mí, me cortaron las patas”.
Por el lado de Tosco, encuentra la muerte por una enfermedad neurológica mal atendida debido a su situación de perseguido en la clandestinidad.
A la sala Vandor llega Victor Hugo Morales, el relator del los goles mágicos de Maradona , a quien también "le cortaron las piernas". En la sala se respira un ambiente militante , nostalgioso y las canciones de siempre, que un tal Axel pide renovar : "Unidad de los trabajadores ... y al que no le gusta se jode...". El 17 de Noviembre próximo la historia de replicará como una farsa.
Horacio Caride




