Mucho antes de comandar la AFA y de los títulos con Messi y los suyos, Chiqui Tapia aterrizó en la vicepresidencia del Ceamse por un acuerdo político entre Horacio Rodríguez Larreta y Hugo Moyano. Ocurrió en 2015. Su permanencia en ese cargo ya era insostenible hace mucho.
Finalmente, el jefe de Gobierno Jorge Macri dio la orden de desplazarlo. La orden se dio justo después de la escandalosa asamblea de la AFA y de la decisión de Tapia de avanzar con su reeleción pese a una decisión de la IGJ. Nada es casual.
Cerca de Mauricio Macri aseguran que el ex presidente no tuvo nada que ver con esa decisión.
En la Ciudad dicen que ya le habían avisado hace tiempo que iba a tener que dar un paso al costado. Eso explicaría el silencio de Tapia sobre el tema.
El presidente de la AFA fue reemplazado por Ezequiel Jarvis. La resolución oficial argumenta que el cargo necesitaba una "dedicación exclusiva" y que las "múltiples" tareas que tiene Tapia se lo impiden.
Pese a esas múltiples tareas, Tapia cobraba unos 7 millones de pesos por su cargo en el CEAMSE, pudo saber este medio de fuentes inobjetables.
El presidente de la AFA esta vez no dio pelea. Viene de días agitados tras la asamblea y su reelección. Al final, la Justicia le dio razón y le ganó una victoria importante al Gobierno, que había amenazado con sanciones y terminó desistiendo. La pelea de fondo siguen siendo la SAD. El otro lado están Milei, Macri y Scioli, entre otros.




