Hubiera sido el final perfecto. Aura pura. No pudo ser porque enfrente siempre se juega contra un rival, que en este caso fue claramente superior. Al nuevo campeón del Mundo le alcanzó con el famoso tiki tiki. Durmió la pelota, la escondió y Argentina se quedó sin nafta.
Se pareció bastante a la mística de llegar a los penales que tuvo la final de los 90'. En ese caso, el gol Alemán llegó antes de los 90 minutos reglamentarios. En la final de ayer, la Scaloneta resistió más tiempo con un hombre de menos, y hasta hizo creer que con dos pelotas de arrebato se podía producir un nuevo milagro. Es real, la mayoría de las veces se gana jugando bien. Ahora, la gente parece reflejada con este equipo por más razone cuando se gana jugando bien o como, casi todo este mundial apelando al coraje.
Fue a fuerza de sangre y lágrimas. El llanto de Messi en el final fue conmovedor. En silencio, de pie, y frente a la hinchada argentina que no dejaba de alentar y agradecerle por tanto talento regalado a por lo menos dos generaciones. El tiempo dirá si fue su última función. O también si Scaloni da por finalizado su exitoso ciclo. Queremos creer que el Mundial terminó con la heroica victoria frente a Inglaterra en las semifinales.
En el mejor mundial de su historia, con 39 años (el jugador de fútbol más longevo en jugar una final), la FIFA le brilló el premio al mejor del Mundial. Se lo dio a un defensor español: Rodri.
Anoche, miles de hinchas ( sobre todo pibes adolescentes) entendieron que no siempre perder es dejarse ganar por la tristeza. Hay formas y formas de vivir el fútbol. Como España, cual si fuera un valet recatado o como el nuestro , con la argentinidad al palo.
Horacio Caride




