Hay una comunión entre los barras de Boca y de River en la Saladita. Peleas, tiros y muertes. Como la de José Zárate, quien estaba relacionado con la 12 e integraba una facción que respondía a Rafael Di Zeo. Zárate, con la ayuda de los de River, comenzaron con un puesto. Luego, otro. Y así, lentamente, se adueñaron de lo que no era suyo. El miércoles un mega operativo ordenado por la justicia destapó parte de la olla. Pero, ¿por qué durante la demolición de puestos los barras no estuvieron?
La Policía se los había advertido y muchos de sus puestos estaban vacíos de mercadería cuando llegó la bonaerense. La comunión de negocios es tal entre los barras de Boca y River, que siempre en los súper clásicos se ve una bandera por cada parcialidad con la leyenda de Ingeniero Budge, donde queda la gran feria. Entran y se van juntos cantando. Un sueño del far play, solo sostenido por los intereses comunes.
Los barras empezaron a cobrar alquiler de los puestos, también percibían dinero por la limpieza de la zona, y hasta por la seguridad.
En definitiva, había que colaborar sí o sí. El negocio fue creciendo y las miradas apuntaron a Zárate, quien apareció muerto mientras manejaba su Audi en noviembre del año pasado. Y en enero el que murió fue su hermano, Pablo, tras recibir varios balazos en plena feria.
El rumor indica que fue un barra apodado "Cejudo", socio de los hermanos Zárate, el que instó los asesinatos. Que se convirtió en el Zar de La Salada. Pero además de los barras, el negocio de la venta ilegal también tocó a la Policía, y hay cámaras ocultas que revelaron un pago de coimas del "Cejudo" con dos jefes de la Comisaría 10.




