De barra a dirigente. Así, sin escalas. Se trata de Maximiliano Levy, un peso pesado de "La 12", la barra oficial de Boca que en enero de 2019 se convirtió en el presidente de Almirante Brown, el equipo de Isidro Casanova que milita en el ascenso.
Levy, que además es empresario, estuvo preso 88 días en 2013. Volvía de Brasil tras un partido de Boca cuando lo detuvieron. No fue por un tema relacionada a la violencia en las canchas. Fue por encubrimiento a un amigo, Maximiliano Mazzaro, por entonces referente de la barra de Boca.
Su buena relación con Mazzaro lo condenó. Esa amistad de décadas que, curiosamente, se inició en los tablones del estadio de Almirante Brown.
Un paso más @tapiachiqui @afa GRACIAS por este honor pic.twitter.com/vBDdtrlWxz
— Maxi Levy (@maxilevy19) May 19, 2020
En la actualidad, Levy se convirtió en un hombre de confianza de Claudio Tapia, quien en la asamblea virtual del martes le otorgó un lugar en la mesa chica del fútbol argentino. A partir de ahora, es prosecretario ejecutivo. "Chiqui supo separar todo eso y ver mi trabajo y mi voluntad de mejorar algo", le dijo a La Nación.




