Miguel Calvete: una caja de sorpresas que reactivó la causa Andis

El lobbista dejó un tendal de pruebas y acciones escandalosas. Con qué se encontró la Justicia en la casona de San Telmo.

Hasta la llegada de Calvete,  la causa Andis era un episodio grave a investigar sobre desvío de fondos para favorecer a prestadores médicos en la Agencia de Discapacidad. Con la detencion, y el fárrago de audios y evidencias que deja la estela hedionda del ex titular de los supermercadista chinos, la causa se fue transformado en un festival de corruptela con tintes novelescos.

A modo de ejemplo, trascendió que en el allanamiento a la casona de San Telmo entre las cosas que se hallaron y se secuestraron figura una caja con juguetes sexuales.

El dato es sugerente teniendo en cuenta que Calvete está detenido por una vieja causa de presunta explotación sexual. El lobbista arrendaba departamentos a prostitutas, negocio que aprendió de sus innumerables viajes a China, como hombre de negocios.

Ante el celoso trabajo de la Justicia, nadie vio venir que un personaje como Calvete tenia una ligazón tan intensa con el ex Director de la Agencia de Discapacidad, Diego Spagnuolo, hasta aquí centro principal de las sospechas sobre hombres de gobierno.

¿Cómo un. sujeto tan oscuro pudo disimular durante tanto tiempo sus escandalosas acciones e insertarse en estructuras del estado a través de conexiones de alto nivel con el poder?

La respuesta puede estar haciendo un paralelismo con el caso Oyarbide, el ex magistrado que era la cobertura de un puticlub. ¿El consultor (todo terreno) sería ofertante de servicios sexuales VIP a poderosos?

¿Quiso Calvete, realmente, poner un polo de arte en San Telmo o en realidad iba a ser un lugar de pantalla para de día guardar plata de la corrupción y de noche  hacer fiestas de prostitución? La caja con las sorpresas, y sus antecedentes,  dejan abiertas dudas a lo investigadores.

En Defensa al 1400,  el mega espacio funcionaba con un doble estandar.  Hizo creer, a un conjunto de personas, que iba a ser un centro cultural de alto prestigio, con exposiciones, obras de teatro, recitales y eventos con famosos.

En paralelo, tejía una autopista de recolección de dinero negro para favorecer a laboratorios y prestadores médicos en contratos con Andis.

Con alma de gitano, no descuidaba ninguno de sus intereses. Un juguete rabioso, donde existen chats, en los que  personas de su cercanía, le advertían que iba a terminar mal.

Tras unos meses, de vivir encerrado con una decena de obreros de la construcción y  su perro caniche , un día Calvete comunicó, a potenciales futuros colaboradores, que el Centro Cultural iba a sufrir un paréntesis dado que su otros socios no querían seguir invirtiendo,  por las dudas del clima electoral.

Fue una excusa ya que venia respirando el aliento en la nuca de la justicia . Desapareció del mapa y  hasta cambió de celular. Porductores de radio y TV que querían consultarle por números de la inflación no daban con su paradero.

En la casona de Defensa había, en un patio rodeado de palmeras y con una pileta en abandono, una enorme caja fuerte. Calvete afirmaba, a sus visitantes, que los anteriores dueños la familia del coleccionista Jorge Helft la usaban para guardar dinero. La quería dejar como una simpática pieza de museo.

En el allanamiento, en Defensa,  se recolectaron cuadernos con anotaciones , donde algunas de esos croquis podrían servir de evidencias en la causa. A su hija Ornella, le encontraron en el departamento unos 700 mil dólares, más pesos, euros y otras monedas.

Calvete es a Andis lo que López y sus bolsos fueron para la causa Cuadernos de Cristina, es decir una imagen grotesca de sintesis de un nuevo escándalo en la argentina.Hay que ver que otras sorpresas hay en las cajas por abrir del caso Andis..